El particular talento de Javier Mariscal se ha paseado por todo el mundo desde hace ya algunos años. El prestigioso diseñador volvió a su ciudad natal para ofrecer una de sus colecciones más personales que sin embargo, cuenta con muy pocos diseños del propio Mariscal. Cincuenta objetos que han logrado “la optimización de nuestras vidas”, un nostálgico recorrido de la historia reciente del diseño.
por Toni Calero

Siempre polémico y provocador. Javier Mariscal (Valencia, 1950), aterrizó en la ciudad que lo vio nacer para exhibir la última de sus colecciones. Gracias a 'Bombay Sapphire Design Exhibition’, 80.000 personas han disfrutado en varias ciudades españolas (Salamanca, Sevilla, Bilbao o Barcelona) de esta novedosa exposición del autor valenciano. Centrada esencialmente en el diseño de los objetos que representa, y en la inestimable colaboración que el mismo ha reportado en la cotidianidad de las personas.
La primera perla de la colección es un pantalón Levi’s 501, de 1890, que Mariscal define como “un objeto intemporal, un gran diseño que continúa cumpliendo a la perfección la función para la que fue concebido: resistir”. Es la más antigua de las piezas de esta colección y una de las que más miradas suscitan. Las clásicas gafas Ray-Ban Aviator (1937) y la mítica camiseta de Milton Glaser con el lema I Love NY, de 1977, completan el repaso de Mariscal por el mundo de la moda.
La música también ocupan un lugar preferente en la exposición. En los años 50, la guitarra eléctrica Fender Stratocaster se convertía en un “instrumento fabuloso, copiado por multitud de fabricantes”. Los más grandes (Jimi Hendrix, Eric Clapton, Frank Zappa y Mark Knopfler), se encargarían de dar pábulo a la mejor guitarra fabricada nunca. Mariscal rescata además una importante Colección de portadas de jazz de 1947, que “gracias a su especial diseño, también se pueden escuchar”.

No sólo de objetos archiconocidos se ha nutrido Mariscal para ejercer de cicerone en este nostálgico paseo. Fuera de cualquier contexto convencional se encuentra un paquete de tabaco Gitanes, en el que aparece una gitana envuelta en humo (un innovador diseño de Max Ponty) o media docena de los irrompibles Vasos Duralex, omnipresentes en los hogares españoles de la posguerra. La joya de la corona es la Motocicleta VESPA (1946), recuperada para la causa en la actualidad y como el mismo Mariscal señala, con un diseño “que es la misma imagen de la felicidad”.

Ordenadores, discos, cámaras fotográficas…La creciente sociedad de la información y la importancia de la comunicación es otro de los campos en los que Mariscal se ha detenido con acierto. En los años 70, Andy Warhol se hizo un hueco en la historia del arte gracias en parte a su instrumento fetiche, una Polaroid Holding Camera, que retrató de forma inquietante a muchos de los personajes que inundaban Nueva York de creatividad y talento. La revolución tecnológica llegaría unos años más tarde, con el Compact Disc de Philips (1982) y el minúsculo ordenador Macintosh que Apple había lanzado al mercado dos años más tarde. La imprescindible telefonía móvil, por medio de los distintos modelos que Nokia realizó y el reciente reproductor Mp3 Ipod (2001), también están entre los diseños tecnológicos más relevantes para Mariscal.
Varios de los diseños más conocidos del autor valenciano también ocuparon, como no, un hueco en la exposición. Por orden cronológico, Mariscal presentó en 1979 la Tela Autopista, un estampado textil que huía de las formas clásicas. Un año más tarde, lanza el enigmático Taburete Dúplex, del que Mariscal piensa “que se ha metido en una pelea o está metido en un trance”. Su multicolor Sillón Alessandra (1995), el Taburete Julián que realizó en 2004 (un guiño a los más pequeños) y por último, la Bolsa Camper for Hands (que toma como referente el citado diseño de Milton Glaser), conforman su obra dentro de los cincuenta objetos seleccionados. Sólo faltaba Cobi.

Suscríbete a Le Fabrique

 

Introduce tu e-mail: