El Premio Alfaguara de Novela 2009 ha sido otorgado a la obra El viajero del siglo del escritor Andrés Neuman. El jurado destacó «la ambición literaria y la calidad de una novela que recupera el aliento de la narrativa del siglo XIX, escrita con una visión actual y espléndidamente ambientada en la Alemania post-napoleónica».
"Es una novela futurista que sucede en el pasado". De este modo tan sugerente definió Andrés Neuman su novela El viajero del siglo. "La narración está ambientada en la época de la Europa de la Restauración, en la Alemania posnapoleónica, en un momento de crisis que se resolvió con valores conservadores, como está ocurriendo en la actualidad. El año de la acción es 1827, aunque no mencione la fecha en la novela, y el lugar es una ciudad inventada que según el autor podríamos situar cerca de Berlín.
foto Pepe Marín
Basada en un lied de Franz Schubert, El viajero del siglo narra el encuentro entre Hans, un forastero, y un anciano organillero. Como ha relatado Neuman, "el personaje, un viajero misterioso, piensa pasar una sola noche en la posada de la localidad, pero distintos acontecimientos lo retienen durante un año entero". Mezcla de novela histórica, misterio, relato amoroso y reflexión sobre la emigración y los cruces de culturas, El viajero del siglo también incluye una crónica de una época en la que algunas intelectuales alemanas comenzaron a reclamar la emancipación femenina.
El escritor Luis Goytisolo, presidente del jurado ha destacado de la novela su estilo y la reconstrucción histórica, pero ha subrayado de forma especial la estructura narrativa por la que desfilan las cuatro estaciones del año. "Poco después de empezar a leer la novela, me di cuenta de que ya teníamos el ganador. Está escrita con la prosa de un autor peninsular, pero algunas expresiones no se corresponden con un español de la Península".
No es el primer galardón de novela al que aspira Neuman, ya que en los últimos años se presentó al Anagrama, donde fue finalista con Bariloche en 1999, y al Espasa de Primavera, donde también llegó a finalista, con La vida en las ventanas (2002). Sin embargo, su carrera literaria ha estado más volcada hasta ahora en la poesía que en la narrativa y tiene publicados una docena de libros poéticos.
Ha desarrollado una intensa labor de estudio y divulgación del relato breve. Sus libros de cuentos incluyen apéndices teóricos sobre el género, y fue el coordinador de Pequeñas Resistencias, antología en cuatro volúmenes del cuento actual escrito en español en todo el mundo. También cabe destacar su prólogo a los Cuentos de amor de locura y de muerte, de Horacio Quiroga. Como poeta ha publicado los poemarios, entre otros Métodos de la noche (premio Antonio Carvajal), El tobogán (premio Hiperión), La canción del antílope o Mística abajo, así como la colección de haikus Gotas negras y los Sonetos del extraño.
