Hace cuatro mil años, en Babilonia se festejaba el año nuevo el 23 de marzo, al igual que los romanos que celebraban la llegada del nuevo año en el mes de marzo. Fue Julio César en el año cuarenta y seis antes de cristo quien estableció el calendario que utilizamos hoy en día.
31 de diciembre ( Nochevieja), día tradicionalmente conocido por ser el último día del año y por sus tradiciones en la forma de celebrarlo que no son las mismas en todos los países, pero hay una cosa que prevalece sobre todas, y es, el deseo de comenzar con buen pie el año.
CELEBRACIONES DE CADA LUGAR.
ITALIA. Los italianos inician la “notte di Capodanno” con una tradicional cena en la que las lentejas son un plato imprescindible si se quiere tener un año nuevo repleto de buena fortuna. En algunos lugares como Roma y Nápoles es costumbre lanzar trastos viejos por la ventana, forma de terminar con el pasado y empezar bien el nuevo año, aunque esta tradición se está perdiendo. También en esta noche, las mujeres, reciben lencería roja a modo de regalo para que les traiga suerte.
ALEMANIA. Los alemanes despiden el año brindando en honor a San Silvestre, y reciben el año nuevo con petardos y fuegos artificiales para ahuyentar a los malos espíritus. Cuenta la tradición que es costumbre dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.
FRANCIA. En Paris, Infinidad de parisinos salen a la calle para despedir el año. El lugar de concentración por excelencia son los Campos Elíseos: desde el Arco del Triunfo a la plaza de la Concordia, la famosa avenida queda atestada de gente dispuesta a recibir el 1 de enero con una buena botella de champagne. Los que se quedan en casa lo tienen más fácil para seguir la tradición: a media noche hay que besarse y abrazarse bajo una rama de muérdago para conseguir buena fortuna en el año que llega.
AUSTRIA. Los austriacos despiden el año lanzando fuegos artificiales, bebiendo champagne, tirando confeti o serpentinas, repartiendo besos… En definitiva, suelen hacer lo mismo que la mayoría de los humanos en Nochevieja. Si algo les hace diferentes, especialmente a los vieneses, son el típico Vals de Año Nuevo y el Concierto de Strauss que la filarmónica de Viena ofrece puntualmente cada 1 de enero.
