Un tipo serio (A serious man) es el último gran trabajo de los hermanos Coen. El film se estrenó en España el pasado 8 de enero y, aunque no ha sido muy anunciado en los medios, el público adicto a películas no tan comerciales y más psicológicas disfrutará de él.
por Paula Herráez
Con una estética y un humor muy parecido al de Días de radio, de Woody Allen, los Coen presentan a un profesor de física judío que lleva una vida tranquila, aunque aburrida. De pronto parece que se le empiezan a torcer las cosas a este hombre con pocas aspiraciones. Un divorcio, una incapacidad para conectar con los alumnos, unos hijos que no muestran el más mínimo cariño por él, un hermano con problemas… Los obstáculos que Larry, el protagonista, deberá superar a lo largo del film son tantos que podrían hacer a cualquiera tirar la toalla.
Destaca la visión un tanto pesimista del hombre. Una sociedad americana cerrada de finales de los sesenta será el marco donde el protagonista asumirá de forma sumisa todos los contratiempos. La actitud obediente y poco decisiva que presenta es capaz de alterar los nervios del espectador, pero también de despertar su lado más protector. Larry es un hombre recto, un hombre bueno y justo. Pero llega un momento en el que se plantea qué es lo que realmente tiene, y la respuesta es nada. Todo se le va de las manos. Ha pasado la mitad de su vida cosechando cosas tan débiles que al menor soplido se desmontan.
El discurso es muy atractivo. Imágenes lentas, con música de fondo, secuencias mezcladas… Resulta muchas veces poético. El inicio es genial, un guiño de humor al espectador sin el cual la película podría resultar más dura. Aunque, también es verdad, que los toques cómicos van adornando las escenas a lo largo del argumento. Se trata de la narración de un trozo de una vida que podría ser la de cualquiera. Pero la película tiene un transfondo que anima a la gente a vivir y a disfrutar, a estar en paz con uno mismo, a romper los moldes de una vez, siempre conscientes de la fugacidad de la vida.
Buenas actuaciones, buen ambiente, buen argumento, buen final. Lo peor, que te llegues a identificar con la vida monótona e intranscendental del protagonista.
