La exitosa novela gráfica Arrugas de Paco Roca, que ya va por su cuarta edición con más de 17.000 ejemplares puestos a la venta en nuestro país, se prepara para su adaptación cinematográfica. La película de animación, dirigida por Ignacio Ferreras, no llegará a nuestras pantallas hasta 2011 y recreará la vida de Emilio, un ejecutivo jubilado con Alzheimer que ingresa en una residencia de ancianos.
Por Paula Herráez
En algunas declaraciones has afirmado que se trata de “una historia muy dura de dibujar”. Además, el proceso de documentación fue arduo y lento, tratándose de un tema tan profundo como es el Alzheimer. ¿Pero fueron realmente clave las experiencias personales en la creación de Arrugas?
Sí, prácticamente no hay nada inventado. Me di cuenta de que no se podía contar nada mejor que lo que había vivido. Todo lo saqué de las experiencias que me fueron contando amigos, familiares, anécdotas de enfermeros, médicos, de los propios ancianos... Son historias tan emotivas y bonitas que no puedes crear nada mejor. Lo único que hice fue darles un orden.
¿Quién es Emilio, el protagonista de Arrugas, en realidad?
Emilio está inspirado en el padre de un gran amigo, tanto física como psicológicamente. De hecho, le cogí hasta el nombre. Cuando yo quedaba con mi amigo, este aprovechaba para desahogarse y me contaba historias que le dolían de su padre, pero también cosas divertidas. De cierta forma yo las asimilé. Pero él es sólo el ejemplo de lo que es el Alzheimer. Lo que yo quería era contar cómo una persona, más o menos, comienza con la enfermedad y cómo llega a la degeneración total.
¿Cómo nace la idea de escribir sobre los grandes olvidados, las personas mayores?
Quería hacer una historia sobre la vejez. Mis padres ya son mayores y casi se trataba de una terapia de “buen hijo”. Quería colocarme en su lugar. Saber qué pasa por sus cabezas. Comprenderlos. Parece que vemos a todas las personas mayores como diferentes, como si siempre hubiesen sido mayores. El tema es poco habitual tanto en cómic como en literatura, cine o publicidad. La vejez es algo que no queremos ver. Fíjate en Michael Caine, que con casi 80 años recibió el Óscar como mejor actor de reparto. El actor se quejaba de que en la vida actual no existen papeles protagonistas para las personas mayores . Yo pienso lo mismo. No los hay ni en la vida real ni en las artes.
¿Cuánto has tardado en hacer el cómic?
Un año y algo. El trabajo es largo. Estuve documentándome durante 6 meses, visitando centros, leyendo libros sobre el tema, hablando con médicos, enfermeros, escuchando a ancianos, familiares... Luego se construye el guión. Cuando lo terminas empiezas a hacer unos bocetos con dibujos rápidos, para ver si funciona. Si es así, lo dibujas bien, lo escaneas y, finalmente, lo coloreas. Un trabajo largo para hacer 100 páginas.
Arrugas ha sido editada en España, Francia e Italia. Ha obtenido numerosos reconocimientos y premios como el Premio al mejor guión y a la mejor obra española 2007 en el Salón de Cómic de Barcelona, Premio al mejor guión realista del Diario de Avisos, Premio al mejor álbum en el Festival de Lucca, Premio Nacional de Cómic 2008 y el Premio a la mejor obra española del 2007 en Expocómic (Madrid). De todos ellos, ¿cuál es el que tiene más valor para ti?
Digamos que el que más me ha cambiado la vida es el Premio Nacional. Quizás porque el resto de premios están relacionados con el mundo del cómic y yo creo que mis padres nunca han tenido muy claro a qué me dedicaba. Pensaban que el cómic era como la tapadera de algo turbio. Pero el Premio Nacional tiene una repercusión enorme y, de pronto, mis padres pudieron ver que su hijo aparecía en las revistas que ellos leían. Para ellos fue muy importante. Sólo por eso ha valido la pena. Llevé a mis padres a la entrega de premios y estaban encantados. En realidad no creo demasiado en los premios, pero sí en todo lo que tienen alrededor.
Háblanos un poco sobre esa adaptación al cine de Arrugas. Sabemos que el actor José Sacristán será el encargado de ponerle voz al protagonista. ¿ Cómo funciona desde el momento en que te dicen que quieren hacer una película basada en tu cómic hasta su exhibición en los cines? ¿Cómo de involucrado estás en el proyecto?
Pues la productora compra los derechos de Arrugas, que pertenecen a una editorial francesa, y esta me lo comunica. Una cosa que está bien es que la editorial obliga a la productora a que yo participe en el guión. Entonces, por un lado puedes controlar un poco el proyecto y por otro, de cara a la SGAE, tienes una pequeña participación. De vez en cuando me llaman, pero en teoría no tienen que pedirme permiso para nada.
¿Y esto no te da miedo?
Sí que me da, pero lo que tengo claro es que lo mío es el cómic, hecho con la completa libertad, y la película es el proyecto de mucha gente. Por lo que veo va bien. Jose Sacristán le dará su carácter al protagonista, el director ha empezado a hacer suya la historia continuando por otros caminos que no aparecen en el cómic y el productor intenta sacar dinero de todo buscando muchísimas alternativas.
Todavía no existe una fecha oficial de estreno. Sabemos que hasta el año que viene no podremos acudir a las salas de cine a disfrutar del film. ¿Pero nos puedes concretar un poco más cuándo será posible? ¿Se mantendrá el título original de la obra?
Más o menos se planea que salga para verano del 2011. Aún queda bastante. Lo tienen preparado para poder entrar en la edición de los Goya, en distintos festivales... Siguen una estrategia de marketing. Y se llamará igual, Arrugas.
A la hora de plasmar algo tan duro, como es el Alzheimer, algo que nos puede tocar a cualquiera, tanto vivirlo como convivir con alguien que lo padezca, ¿qué ha sido lo que más te ha llegado al corazón? ¿Alguna historia en especial que te haya conmovido?
Hay muchas cosas. Al empezar a hacer el cómic yo tenia más o menos claro lo que era el Alzheimer, pero no demasiado. Recuerdo una conversación con una mujer que vivía en una residencia con su marido, que padecía la enfermedad. Vivían allí porque no se podía encargar sola de él. Ella era pequeñita y él era grandote. La anciana se quejaba porque era muy cansado, era como cuidar a un niño grande, tenía que darle de comer, cambiarlo, ducharlo... Pero decía que lo peor era el desgaste psicológico. El hombre no reconocía a nadie, ni a su propia mujer con la que había compartido toda una vida. Pero entonces, muy de vez en cuando, el marido hacía un pequeño gesto, algo insignificante para el resto de gente, pero que para ella quería decir que su marido todavía seguía ahí. Entonces la mujer se avergonzaba de haber sentido el querer que se muriera ya. Lo peor es la rivalidad de sentimientos, el querer que la persona descanse por fin pero también desear el ver algo vivo en la persona enferma.
¿Qué te ha aportado el escribir Arrugas?
Es una gran experiencia. Todo lo que ha surgido alrededor del cómic es estupendo. Y la verdad es que ves de todo, gente que está muy cansada de la enfermedad y otros que te cuentan cosas muy bonitas. Como una hija que me contaba que era como tener dos oportunidades de despedirse de su madre. Hay cosas muy duras, pero todas tienen su parte bonita.
¿Consideras el Alzheimer el peor de los finales?
Yo creo que sí. Es una enfermedad terrible. Porque en el fondo, todo lo que somos, lo que definimos como el “yo”, es personal. Es todo lo que hemos vivido, lo que tenemos en la cabeza, los sentimientos, amistades, todo lo que hemos aprendido. Y una enfermedad que va borrando esto es lo peor porque desparecemos como “nosotros”. Imagino que hay otras enfermedades muy duras pero hasta el último momento seguimos siendo nosotros. Pero con el Alzheimer es como que se queda sólo el envoltorio y desaparece todo lo que hay dentro. Además, en muchos casos son enfermedades muy largas, lo que es muy duro para el enfermo y para toda la familia.
Personalmente, ¿cómo afrontas el futuro? ¿Te quita el sueño o tienes una visión más sumisa frente al desenlace de la vida?
Por un lado está el tema de la muerte, que me da un cierto miedo. Pero lo que realmente me asusta es la vejez. El hecho de hacer una historia sobre ella te hace tenerla mucho más presente. Cuando iba a las residencias, con cada persona mayor que hablaba me planteaba si de mayor me parecería a él. De hecho, había un señor que había sido medalla de oro en un campeonato de atletismo y siempre llevaba consigo una carpeta azul, muy desgastada, con todos los recortes amarillentos de periódicos en los que había aparecido. Pues yo me veía igual que él en un futuro, con mis propios recortes.
Lo primero que te planteas es qué pasará con tus propios padres. Luego piensas en ti. Qué es la vejez, la vida. El hecho de haber hecho Arrugas, es como que estás viviendo una película y, a mitad, ya te han contado el final. Ya no disfrutas igual de ella, tienes muy presente el final.
Un mensaje de ánimo para todos aquellos que tengan miedo a “arrugarse”:
Arrugas se llama así en honor a Norman Rockwell. Él decía que no le gustaba pintar a gente joven. Prefería gente mayor porque en todas las arrugas que él pintaba estaba todo lo que las personas habían vivido. Por lo tanto no tiene ningún sentido avergonzarse de ellas. Yo no las considero antiestéticas. Y por otro lado, hay que tener en cuenta que hay infinidad de personas como vejeces. Yo he contado una de ellas, pero hay otras como la de Picasso, por ejemplo, que estuvo pintando hasta los 90 años y fue padre casi a esa edad. Quizás, depende de cómo seamos nosotros el cómo va a ser nuestra vejez.
Todos deberíamos quitarle peso a la vejez y tenerla más presente. Ya que no podemos hacer nada para evitarla, debemos intentar mejorar la de las personas mayores. Las residencias de ancianos no están adaptadas para ellos, sino que son lo que los familiares quieren que sean para sentirse bien. Deberían ser un lugar de vida y de ilusión, no hospitales. Con Arrugas la gente se empieza a concienciar. No podemos evitar el Alzheimer, pero sí se pueden mejorar las condiciones de los enfermos.
¿En qué estás trabajando ahora?
Estoy entre el diseño de la película y el próximo proyecto. Hasta el momento había trabajado para el mercado francés y los temas tenían que ser universales. Pero me apetecía hacer un proyecto sólo para España. Como he crecido con los tebeos, se me ocurrió hacer una historia sobre la editorial Bruguera. Allí estaban Ibáñez, Escobar, Vázquez... Yo crecí con ellos pero, en realidad, no sé nada sobre estas personas. Qué es lo que pensaban, qué les motivaba. Si hoy en día ya es raro ser dibujante de cómic, imagina a finales de los ´50, cuando el franquismo se empezaba a abrir pero todavía existía censura. Me preguntaba sobre el origen de Capitán Trueno, Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape... El trabajo es para una editorial española y saldrá para octubre de este año.
