SURFORAMA

9 de marzo de 2010

La noche valenciana bailó al son de las notas más surferas en la IV edición del festival.
por Paula Herráez

Fueron tres grupos los que se encargaron de traer el calor a la sala Wah Wah de Valencia la pasada noche de sábado. Entre cada actuación, un loco y divertido vividor de la música amenizó los huecos de silencio con sus gritos, intercalados con espectáculos de baile nativos.

La escena fue abierta por los Born Losers a las 21:30 h, animando a la concurrencia (hay que remarcar que muy pocos se negaron a colgarse un collar de flores del cuello) a dar los primeros pasos de baile. Tupés, lazos, rastas, gafas de sol, camisas hawaianas, vaqueros estrechos, labios rojos, camisetas con mensajes y chupas de cuero formaron un público de lo más variopinto. Poco a poco la gente fue perdiendo la vergüenza, o la poca que tenía, al igual que la sala se fue llenando. Born Losers se compone por Pau, Hernaan a las guitarras, Danny al bajo y Alfonso Luna a la batería. Este último es el percusionista actual de Tachenko y ha militado en los Blue Marinos, Lee & The Harakiris y Los Vibrants. La noche no iba a defraudar.

Después le tocó el turno a The Bel- Airs, Eddie & The Showmen, quizá la actuación más esperada, pues Eddie Bertrand es toda una leyenda del rock instrumental y ha sido, en esta edición del Surforama, la primera vez que ha tocado en Europa. A lo mejor, también la última. Eddie fue el guitarrista de los pioneros The Bel- Airs, la banda de Los Angeles que se formó a principios de los sesenta con otros excelentes músicos como el guitarrista Paul Johnson, el baterista Richard Delvy, el saxofonista Chas Stuart y el pianista Jim Roberts. Eddie Bertrand, también estuvo al frente de otro mítico grupo, Eddie & The Showmen. Por lo tanto, ha sido todo un honor disfrutar de uno de los grandes pioneros de la música de surf en Valencia.

The Kongsmen cerraron escena. El grupo está formado por Nat King Kong como vocalista, Chango Reindhart y Ape Turner a las guitarras, Paul McCaco al bajo, Chimp Krupa a los tambores y Thelonius Monkey al órgano. Con una puesta en escena original y muy divertida, su actuación de buenos ritmos puso fin a la IV edición del festival a la una de la madrugada. Pero la fiesta se alargó y continuó durante el resto de la velada. La sala Wah Wah vivió, sin duda, una de sus noches más divertidas.

El público entusiasta de este tipo de música, tendrá que esperar un tiempo hasta que los ritmos de los años sesenta al estilo californiano vuelvan a deleitarnos en nuestra ciudad.

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